23 de septiembre de 2016

Dudas y fallas

Madre siempre dijo que dejé de llorar cuando vi la primera hoguera.
Este año prefiero que no diga nada, que esté quieta. Un pestañeo es sí y dos, no.
Aunque quizás me esté equivocando ya que, cuanto más parpadea, más gente quiere indultar al ninot en el que se encuentra.

(microrrelato publicado en Cincuenta palabras)

19 de septiembre de 2016

La meta

Siempre supo que él le ponía los cuernos y también que aquellas mujeres no duraban más de dos días a su lado. Hasta que llegó una que estaba dispuesta a quedarse; y ella, temiendo perderle, sólo supo pedir que, si aquella mujer se obstinaba en permanecer junto a él, únicamente estuviera en un segundo plano.
Pasó el tiempo y cada uno representó el papel que había aceptado en la vida.
Un día llegó hasta sus oídos la noticia de que la otra se había quedado embarazada, algo que podía desequilibrar la balanza, que podía hacer que su hombre la abandonase y pensó: “No pienso perder ahora lo que he tenido durante años”. Y logró quedarse embarazada a tiempo, ganando para sí la carrera hacia el altar y para sus hijos un medio padre.

16 de septiembre de 2016

JJOO del hambre: 100 metros lisos




            Aprovechando un descuido de los agentes, el caco, un gitanillo fibroso muy profesional y competitivo, inició la carrera hacia la puerta de la comisaría que estaba a unos cien metros.
            Si bien no tuvo un buen arranque, ya que no disponía del mejor calzado y tuvo que esquivar un par de sillas antes de poder encarar el pasillo ancho y recto, pronto pareció encontrar el mejor ritmo para conseguir su propósito. Sabía la carrera que tenía que ejecutar, la tenía desde hacía tiempo en mente, y se limitó a hacerla realidad con zancadas amplias y seguras, controlando tanto la respiración como todos y cada uno de sus movimientos.
            Un par de segundos más tarde, sus oponentes se dieron cuenta de que la carrera se había iniciado pero, como no había nadie para declarar nula la salida, se vieron obligados a seguirle.
            Los policías, con un nivel de forma sustancialmente peor, declararon después que había sido una carrera en la que no se habían sentido cómodos y que el caco había alcanzado la calle en poco más o menos diez segundos.

(microrrelato con el que participé en Esta noche te cuento para el tema: cualquier deporte olímpico)

12 de septiembre de 2016

Lotería

En contra de lo que pueda pensarse el diseño de futuros es bastante fácil, basta tener imaginación y un poco de práctica. Lo más difícil es acertar con aquel que la vida se empeñará que empieces a vivir justo mañana por la mañana.

9 de septiembre de 2016

Separaciones que no


Pedrito está contento, porque le encanta el chocolate con picatostes, haga quien lo haga. Adela no lo tiene tan claro, hizo hace poco la comunión y de vez en cuando, aunque le gusten las visitas, se pregunta si debe confesarse. En cuanto a mí, la mayor, soy quien tiene la peor parte; por un lado, he de contestar a las preguntas que me hace madre sobre padre y su nueva vida; por otro, he de lograr que padre inicie esa nueva vida y deje de pensar en su mujer que está, aunque no lo haya admitido todavía, muerta y enterrada.


(microrrelato finalista en el 6º certamen “Picapedreros”, de poesía, guión y microrrelato, os paso el enlace al fallo)

7 de septiembre de 2016

Intento

En la semipenumbra del sótano, las manos de Miguel se movían con celeridad y precisión.
Una tras otra, las delicadas piezas de la bomba fueron quedando instaladas en su lugar.
Programó el detonador a distancia, y con mucho cuidado colocó el artefacto en un pequeño bolso.
Rápidamente salió al exterior, y se dirigió al pie de la mayor de las naves grises, que se erigía en medio de un interminable arenal.
Dejó el bolso bajo el oscuro vientre de aquella mole invasora, y se retiró a una distancia prudencial.
Cerró los ojos, se encomendó a todos los santos en los que ya no creía, y apretó el botón.
El sonido de la explosión no fue el mismo al que sus oídos estaban acostumbrados en tantos años de milicia. No hubo un estruendo ensordecedor y, si no fuese por lo dramático de la situación, hubiera jurado que escuchó música.
Lentamente, abrió los ojos y se incorporó para observar.
Cayó de rodillas, con las manos inertes, mientras en sus ojos, desmesuradamente abiertos, se reflejaba aquella escena inverosímil: un gran círculo, alrededor de la nave, se había transformado en el más hermoso jardín que alguien pudiera imaginar.
La mirada de Miguel se quedó prendida en el brillo de las rosas, mientras aquella aterradora convicción le llegaba al centro del alma: “Jamás podremos destruirlos…”.


Autor: Hugo Jesús Mion

5 de septiembre de 2016

Agua amarga, agua dulce

El día que la mayor parte de los hombres salió para la guerra, dejando detrás tierras y familia, empezó a llover a todas horas, por dentro y por fuera. El valle se cubrió de gris y durante algún tiempo no salió un sol tan grande como para teñirlo de luz, ganándose el nombre de Valle del Agua con el que le conocemos ahora.
Después, porque al final todo pasa, la guerra terminó y trajo, aunque parecía imposible, más agua, la lluvia de la emoción por el retorno de algunos sumándose a las lágrimas por las eternas ausencias.
            Sin embargo en el valle, más verde que nunca, como sin querer, ya se iba imponiendo la vida. En la primera primavera un feriante quedó anclado en un charco y olvidó su camino al caer prendado de una de las mozas casaderas; y un año después el mismo hombre, con el nacimiento de su primer hijo, hizo una nube de azúcar tan grande que cubrió el Valle trocando las lágrimas en risas.
            Muchos años han pasado y la historia no se olvida, pero la vida no duele tanto y a veces, entre arroyos, juega.


(microrrelatos escrito para el V Concurso de Microrrelato Leonardo Barriada)

2 de septiembre de 2016

Superextragrande


Fue difícil, no te voy a decir que no; como quizás sepas, murieron algunos de los nuestros durante la cacería. Pero nadie nos engañó, todos sabíamos qué nos estábamos jugando y qué poníamos en juego por volver a casa y llenar la cazuela a la familia. ¡Y lo logramos! Ahora sólo hemos de esperar a que el calamar esté hecho. Tenemos unas ollas rápidas muy buenas pero la espera, con la que no contábamos, de días, nos está poniendo peligrosamente a prueba. 


(microrrelato escrito, hace ya tiempo, para Esta noche te cuento, cuando el tema era “el océano”)

30 de junio de 2016

El tímido reincidente

Desde aquí atrás lo veo todo, las miradas de él, las sonrisas de ella y la piedra redonda para hacer un tiro perfecto. Después el profesor me castigará de nuevo y, aunque sea la sexta vez que a pedradas intento alejar a uno de sus pretendientes, ella seguirá sin mirarme.

(microrrelato publicado en Cincuenta palabras)

29 de junio de 2016

Olvido


Más pronto que tarde el Universo olvidará a ese pequeño planeta lleno de vida, que recorría su órbita jugando.

(¿sabes que estamos escribiendo una novela entre todos?, ¿quieres participar?; descubre cómo)



27 de junio de 2016

Animalización

Durante toda la noche (una fría y sin estrellas, como parecen que lo son todas desde que decidiste irte) el perro (el que te regalé, el que te negaste a llevar contigo cuando te fuiste, el animalillo lloroso, baboso y lleno de manías absurdas que no educamos nunca) no paró (como tampoco yo paro de pensarte, de odiarte, de echarte de menos, de quererte, de decirme que no, que ya no, para volver a empezar a darle vueltas y a pensarte) de ladrar (algo que me gustaría poder hacer yo, ladrar, aullar, gritar en la noche el dolor de tu ausencia, sentir que los otros me responden, hablar del amor y del desamor, dejar de sufrirte solo, de quererte solo, de echarte de menos solo; alborotar y que llegue a tus oídos y que alucines y que pienses, sólo una vez más, si hiciste bien en irte, que pienses y te convenzas de que has de volver, de que estamos mejor juntos).
Durante toda la noche el perro no paró de ladrar.
Y yo, en silencio, como siempre.

24 de junio de 2016

Caballo de Troya

La frase estaba entre otras muchas, ni siquiera al inicio o al final de un párrafo, ni siquiera. Sin embargo, entró en la mente del lector adueñándose de ella, eliminando tabúes y barreras, dejando escapar a aquellos recuerdos inolvidables que había logrado acorralar, aquellos que dolían.
Al poco, el hombre parecía incapaz de dejar de llorar, iluminado por la luz apagada de la tarde que ya acababa, sentado y roto en el sillón que siempre había preferido para la lectura.
Nadie sabría nunca nada de ese momento de rendición, de debilidad y de derrota; pero él, a sí mismo, sí que se vio y algo le hacía pensar que ya nada nunca volvería a ser igual.

22 de junio de 2016

Haiku



¿Estrellas nuevas?
Las luces en el cielo,
un mal agüero.

(¿sabes que estamos escribiendo una novela entre todos?, ¿quieres participar?; descubre cómo)

21 de junio de 2016

En pocas palabras

El programa radiofónico “Soles en el Ocaso” tiene una sección llamada “En pocas palabras” dedicada a la literatura breve, que lleva Ana Vidal y en la que lee microrrelatos propios y ajenos.
En el último programa leyó micros de ciencia ficción de David Vivancos, Mar González, Francisco Pérez Benedicto, David González Fernández, Patricia Richmond, además de uno de ella misma y otro mío, “Gliese 581g”.
El enlace al programa para que puedas escucharlo es éste (microrrelatos en torno al minuto 49).

20 de junio de 2016

Monos sin gracia

          
Nos apuntan con sus cámaras, filman cómo algunos niños corren desnudos por el bosque de tiendas, fotografían al pequeño que ha dejado de llorar pero que aún no ha abierto la boca, miden el dolor de la mujer que hasta hace unos meses tenía una familia, meten las cabezas en nuestros precarios hogares y opinan, ahogan el enfado cuando ven cómo nos aglomeramos junto a los camiones de comida, hablan con los médicos del campamento e intercambian cifras.
Muchos más lejos, hombres y mujeres recién salidos de sus saunas, ahítos de desayunar pavo para mantener el colesterol a raya, planchados y limpios, hablan y repiten sus discursos, se dan la razón y se la quitan, parecen jugar a las cartas y hasta pretenden apuntarse algún farol mientras mantienen el gesto adecuado, un ceño ligeramente fruncido, un mohín serio y unos ojos definitivamente secos, todo ello sin exagerar, sin dramatismos, redescubriendo juntos los lugares comunes para acabar quedándose tan a gusto en ellos.
Unos y otros somos como monos, mientras una buena parte del mundo mira para otro lado.