11 de diciembre de 2017

Aprendizaje

No hemos encontramos el vídeo que necesitábamos en la biblioteca que tenemos a nuestro alcance pero, no sabríamos decir por qué, los dos pensamos que aquellas imágenes servirían.
Juntos vimos cómo el hombre rodeaba con sus brazos el instrumento, lo apoyaba con suavidad en su hombro y dejaba que las yemas de sus dedos empezasen a recorrer su superficie con una mezcla de tacto y mimo, de devoción y arrojo; algunos minutos después, cerraba los ojos y escuchaba, iniciaba con su extraña pareja algo así como un baile.
Suponíamos que no era exactamente lo mismo, pero habíamos decidido no dejarnos arrastrar por el desánimo y lo intentamos. Hoy estoy embarazada, pronto seremos tres y la humanidad no va a desaparecer, no mientras esté en nuestras manos.
Me gustaría, eso sí, encontrar algún documento gráfico que nos ilustre sobre aquello que llamaban parto.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

8 de diciembre de 2017

Doble

No fui yo quien la mató, poco importa lo que hayan grabado las cámaras. En cambio recuerdo, como si fuese ahora, que mientras la sujetaba y evitaba sus patadas, me vi venir por la calle, tan tranquilo, silbando.

7 de diciembre de 2017

Deseo correspondido

No había nada que me atrajese más que su mirada clara y limpia; ese modo en que se le enturbiaba, cuando me veía.

6 de diciembre de 2017

Pobres

La noche de Navidad entendimos en qué nos afectaba la crisis: un hombre disfrazado de tomate entró en la chabola y se llevó nuestros zapatos.

5 de diciembre de 2017

Olvido

Nunca imaginé que la muerte no llegaría a visitarme.

4 de diciembre de 2017

Radicales

Son aquellos, los sordos de mirada sucia.

2 de diciembre de 2017

En el Callejón de las Once Esquinas


Acaba de salir el número 4 de esta revista y ya te adelanto que tienes un rato largo para leer cosas buenas.
Yo, por mi parte, no me puedo quejar, he metido la cabeza con “Triste espectáculo”.
Ah! y el plazo para participar en el siguiente número ya está abierto. ¿A qué esperas?

1 de diciembre de 2017

La madre de Hansel y Gretel


De niña devoré todos los cuentos, crecí creyendo en los príncipes azules, en las varitas mágicas y en que los deseos se pedían de tres en tres. Después la vida fue cambiándolo todo, lo que podía pedir y lo que se me concedería, lo que me sería dado.
Hoy paseo por el bosque con mis hijos y les alejo cada vez un poco más de casa, vigilo que no dejen un rastro de migas o de piedras detrás de sí y me aseguro de que no vayan a volver sobre sus pasos. Y, entristecida, descubro con sorpresa que aún queda algo de magia en mí y pido tres deseos: que mis hijos, a los que abandonaré, encuentren una casa que les dé abrigo; que en ella haya alguien que pueda cuidarlos y que ese alguien no sea una bruja como en la que se ha convertido su madre.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

29 de noviembre de 2017

Cosas de la edad

Mi mujer dice que, de un tiempo a esta parte, no parezco el mismo y que he desarrollado nuevas costumbres, algunas de ellas insufribles: apenas duermo por las noches, salgo bastante más, he adelgazado, estoy pálido, he cambiado mis gustos tanto a la hora de comer como a la hora de vestirme, me empeño en besarle el cuello a todas horas y evito las iglesias más que nunca.
No sabría decir si todo es verdad o no. Sólo sé que hace meses que no me encuentro en los espejos.

27 de noviembre de 2017

Reencarnación

Se precipitó y evaporó mil veces, fue mar, río y lágrimas. Gracias al recuerdo que aún guarda de aquellas vidas, hoy, el simple charco se atreve a fantasear con ser cualquier cosa.

24 de noviembre de 2017

Niebla

Recuerdo que había un bellísimo arcoíris antes de que se me nublase la vista y le diese la última paliza, esa de la que no logra despertarse.

22 de noviembre de 2017

Pinchazos

            Su mamá estaba en el cielo, eso le había dicho mil veces papá mientras la acariciaba el pelo con una de sus manos fuertes y grandotas y él no mentía nunca, como cuando susurraba “otro día más y mejor”, al tiempo que guiñaba un ojo y la sonreía con la más pícara de las sonrisas.
            Ella lo había pensado bien o, quizás, puede que no hubiera tenido que pensarlo mucho para estar completamente segura de lo que quería.
            Así, un día, aspiró todo el aire que pudo, hinchó los pulmones, se tapó la nariz y la boca y esperó a que su cuerpo se elevase como los globos de feria, para perderse en el cielo;  pero pronto pudo comprobar que el aire se le escapaba por las heridas, por esas que le hacía su padre cuando la visitaba por las noches y recorría su delicada piel con esas manos grandotas.

20 de noviembre de 2017

La pesadilla

            La cama se sacudió y un abismo se abrió junto a ella. La pareja, que hasta ese momento dormía, se despertó de golpe para descubrir con horror que estaban atrapados en una isla rocosa rodeados de un mar de lava.
No tuvieron tiempo de preguntarse cómo habían llegado hasta allí o qué era aquello, el miedo les gritaba que aquello era el final y no dudaron en confesárselo todo.
Tras vaciarse, se abrazaron esperando que la roca en la que estaban acabase por ceder o que un nuevo temblor los arrojase al río de magma.
Algunas horas más tarde, cuando el despertador sonó y les devolvió a su vida de siempre, el hombre y la mujer no fueron capaces de mirarse a la cara, avergonzados de que una tonta pesadilla hubiese logrado de ellos una confesión tan rápida.

17 de noviembre de 2017

Triste espectáculo

Independientemente de que la serie fuera un éxito, confieso que yo estaba harto de ella. Por ese motivo empecé a buscar el modo de escapar o, por qué no, que alguien me ayudase a hacerlo; lo que me llevó, aun cuando lo tenemos prohibido, a empezar a mirarles de reojo.
Me volvía con disimulo hacia el cerco que les enmarca y les encontraba allí,  inalterables, inmóviles y mudos, vestidos en ocasiones hasta con bata o con pijama y una eterna cara de aburrimiento; una actitud exasperante que derivó en que, al cabo de un tiempo, ya me girase completamente hacia ellos, porque ¿cómo iba a lograr que me ayudasen si no encontraba aquello que les haría dejar el sofá en el que siempre estaban sentados?
Tan increíble era y es su actitud, tan idiotas y pasivos parecen, que los de aquí hemos empezado a llamar caja tonta a la pantalla que los encuadra y a sospechar que nunca harán nada por nosotros.
Sí, ya sólo pedimos que cambien de canal y nos dejen descansar del triste espectáculo que ofrecen.

15 de noviembre de 2017

Cobarde

Su sombra, otra vez, estaba golpeándole, empeñada en que por una vez reaccionase; pero él, incapaz de asumir el enfado, empezó a disimular de nuevo y a hacer como que no se daba cuenta de nada.